«Escribir ’30 (TREINTA)’ y ahora publicarlo ha sido para mí un ejercicio de coherencia»

El viernes, 28 de enero, el Salón de Actos se llenó de versos gracias al encuentro del público con María Amelia Guzmán Martínez-Valls. La autora estuvo presentando su poemario 30 (TREINTA), acompañada por Miguel Olmos, Socio de la entidad y Ana Cárceles, catedrática de Lengua Española y Literatura.

«Como representante del Real Casino, agradezco a María Amelia que haya elegido este lugar para presentar su poemario. Es un honor para la directiva y demás Socios poder acogerlo», comenzó diciendo Miguel Olmos. Seguidamente, Ana Cárceles, también autora del prólogo de la obra a presentar, desgranó detalles sobre 30 (TREINTA) y la evolución de María Amelia en la escritura. «En la personalidad de María Amelia convergen la pasión científica y la pasión literaria», afirmó en referencia a la carrera de la autora como doctora en Ingeniería Química y como autora de obras literarias como Contradicción del alma enardecida. Asimismo, habló sobre el trabajo detrás del libro: «Soy consciente del empeño puesto en la obra, del cuidado de cada poema, palabra, ritmo y también del cuidado de la edición, que cuenta con la colaboración del artista plástico brasileño Luiz Carlos Carrera, autor de la portada y las láminas interiores». En su análisis también destacó que «todo el entusiasmo no es gratuito porque esta obra poética, dedicada a su hija Carmen Paula, nace de un compromiso vital de la autora» y que «María Amelia da luz a palabras sencillas que brotan del corazón y también nacen del alma».

María Amelia Guzmán Martínez-Valls explicó lo que supone la obra para ella: «Escribir el poemario 30 (TREINTA) y ahora publicarlo ha sido para mí un ejercicio de coherencia. Lo escribí hace ya más de 7 años inspirada por el hecho de que Carmen Paula cambiaba de década. Desde el principio me marqué que debía contener 30 poemas y que intentaría aprovecharlo para introducir algunos versos en los que hubiera un erotismo equidistante entre la vulgaridad y la ñoñería. Todo un reto para mí».

Esa coherencia y simbolismo también lo refleja la portada del libro, en la que los colores no son una coincidencia, sino que «es una alegoría a la felicidad, una espiral de colores que tiende al azul. El azul turquí que llevamos los químicos, junto al verde, naranja y fucsia. El azul forma el sello identificativo de los proyectos que se van materializando al amparo de Potencia Cúbica», aseguró. Potencia Cúbica es la asociación que fundó «con una filosofía basada en ayudar a las personas, particularmente a las más vulnerables, a que descubran por sí mismas las mejores cualidades que tienen. En principio tres, para potenciarlas y que mediante formación puedan convertirse en capacidades», contó. Para cerrar el acto, la ponente dio paso al público, que en la puerta pudo hacerse con un ejemplar, llevándose en papel esta historia contada en verso.

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