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El escultor Mariano González Beltrán ha vestido de arte y leyenda la planta baja monumental del Real Casino de Murcia. “De Dioses y Hombres” aúna una veintena de piezas, algunas de ellas en gran formato, entre las que destaca un imponente Ícaro de dos metros y medio de altura y majestuosas alas de madera, ubicado en la Exedra.

“Ícaro representa el derecho a soñar, algo que nadie puede arrebatarle a ningún ser humano. Soñar es una forma libertad”, explica el artista. Se trata de la pieza original de la que extrajo los moldes para crear el famoso “Ícaro de Águilas”.

El artista, reconocido dentro de nuestra Región y fuera de ella, ya expuso en el Real Casino en 2016 con una muestra de maternidades que sorprendió a los espectadores por su fuerza y humanidad.

La exposición puede visitarse en el horario habitual de visitas al Real Casino de Murcia (de 10.30 a 19.30 horas), con el precio de la entrada. De 19.30 a 21.00 horas la visita a la muestra será libre.

POR ANTONIO GONZÁLEZ, COMISARIO DE LA EXPOSICIÓN:
“De Dioses y Hombres” trae de nuevo a la Galería Central del Real Casino de Murcia la obra del escultor murciano González Beltrán. En esta ocasión, las veintitrés piezas que componen la muestra pertenecen a distintas series vinculadas por uno de esos motivos – el de los mitos- a los que el artista no ha dejado de regresar durante toda su trayectoria.

La fuerza simbólica y visual de los mitos y su versatilidad han permitido a González Beltrán, como suele hacer, crear su propio territorio, un espacio propio situado fuera de la historia en el que explicar el origen del mundo y sus complicaciones a través de narraciones conectadas y compartidas que han modelado nuestro pensamiento y han hecho a nuestras sociedades.

Tal es la función de los mitos, que se crean colectivamente y se hacen perdurables como relato vivo, abierto a la particular interpretación del artista, que los remodela, consciente de su riqueza narrativa y sus posibilidades plásticas y de su poder para dotarlos de vida y significado propios.

En cada obra, la personal mirada de González Beltrán es capaz de captar el instante fugaz y, decisivo que concentra el mito. El instante que antecede al movimiento, a la acción, al juego, o a la lucha es utilizado en todas sus posibilidades y detenido ante nuestra mirada con un dominio técnico y expresivo asombrosos. Pero sobre todos ellos, el instante que precede al vuelo de Ícaro, la reflexión, siempre el instante previo, nunca el vuelo que predice la caída, ni la soberbia ni la imprudencia, sólo el sueño intacto del vuelo como anhelo de libertad.

Los Dioses de González Beltrán caminan solitarios entre los hombres, como fue siempre.

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Mariano González Beltrán